La fibra de alpaca se trabaja en tandas pequeñas y se tiñe con cochinilla, lo que da un tono rojo terroso que cambia ligeramente entre lote y lote. La chalina mide lo suficiente para dar dos vueltas sin apretar y funciona bien en noches frías de sierra sin sentirse pesada.
Al ser un tinte natural, conviene lavarla sola las primeras veces y evitar el sol directo al secar. Cada pieza sale con su ficha de cuidados y origen del taller. El tono rojo terroso no es uniforme: entre lote y lote hay variaciones que dependen del baño de cochinilla y del tiempo de reposo de la fibra.
Revisa la ficha de cuidados que llega con la pieza. Si buscas un tono exacto, ten en cuenta que el tinte de cochinilla varía entre lotes y no se puede igualar al de una foto. Para comparar con otra prenda de fibra natural, puedes ver la chompa de algodón pima con telar de cintura o revisar el catálogo completo de prendas andinas.
La chalina se produce en tandas cortas. Cuando un lote se agota, el siguiente puede tardar varias semanas y el tono del tinte no será idéntico al anterior.